En
el otoño de mi amor por ti, te encuentro por ahí sin querer, ordenando mis días
y desordenando mi vida. Sé que no fui más que un día de sol del cual
disfrutaste más del ocaso, dejando a un lado otras cosas que ahora no vienen ni
al caso.
Debo
reconocer que mis febreros jamás entenderán tus marzos, que mil palabras
nunca valdrán más que mis silencios. Un último esfuerzo en vano, un te lo dije,
un te quiero entrecortado y un adiós que de mis labios se escapaba, con la
esperanza de que mi corazón al fin olvidara.
Que seré
después de ti no lo sé, talvez es solo cuestión de terminar de entender, que
yo, yo perdí mi tiempo y tú, alguien que te sabía querer.
