Y la
mayor de las desgracias ocurrió, ni tú eras quien yo pensaba, ni yo era a quien
tú buscabas. Tratando de querer sentir algo luego de ese último suspiro,
tratando de sentir algo diferente cuando ya todo lo he sentido de repente.
Que Dios
ampare al que quiera rectificar los caminos que otros torcieron, que tenga
piedad del que quiera ilusión de donde las realidades nacieron. Un beso porque
sí y un abrazo cualquiera, mediocridad porque nadie es digno de lo yo
quisiera.
Y para
variar, el sentimiento testarudo. Maldigo el momento, maldigo el día, en el que
jamás pensé te conocería y me dejarías viviendo en contradicción, bendiciendo
el momento, bendiciendo el día, pues de ninguna otra forma este iluso corazón
aprendería.
