Un momento... te ví... eras tú y no te reconocí.
Después de entender que a quien tenía frente a mí no era de quien me enamoré, sé que no le deseo ningún
mal, me basta con que al evitarme se tropiece con uno que otro recuerdo, así
de imprevisto, que le sorprenda saber que aún estoy ahí, que mi nombre le suene
familiar o que invente otros nombres con tal de no mencionar esas 5 letras, que
cuando vaya llenando de música sus días, las notas de esa canción resuenen en su corazón y éste se detenga, aunque sea un poco.
Quisiera que cuando este
listo para olvidar y ese día llegue, encuentre a alguien que lo escuche, como
yo lo hice, que lo ayude, como yo quise hacerlo, que lo quiera, como yo lo hice.
No le deseo ningún mal, solo
que lo maten de felicidad, lo torturen con besos y a golpes si es necesario le
obliguen aprender a amar, que lo hagan sentirte seguro, en paz con sus demonios, completo, pues eso de andar
rompiendo corazones ya se está quedando obsoleto.
