Despierto, es domingo, extiendo mi
cuerpo, alargándolo lo más que puedo, queriendo dejar de sentirme tan pequeña,
tan poca cosa. Será que aceptar lo poco que soy es la respuesta?, aceptar que
nadie es capaz de saber lo que valgo aún
cuando doy solo lo mejor de mí?
Cuelgo mi cabeza a la orilla
de la cama, otro pensamiento, Quien necesita explicaciones cuando sabe escuchar
silencios? Cuando una mirada o su ausencia marcan el final de algo que ni
siquiera había empezado?.
Hundo mi cabeza en la
almohada y me quedo ahí, sumergida, sometida a la inmensidad de un vacío en mi, esperando ver las horas pasar y
poder fingir de nuevo, cumplir con responsabilidades y esperar una vez más,
confiar que por lo menos esto algún día tendrá fin, solo queda esperar, esperar por ese momento que todo ser
humano está destinado a vivir, me dije a mi misma mientras veía un rayo de sol
cruzar el techo reafirmando mis palabras.