Un año más, sin saber como, ni qué sentir, completamente influenciada por los actos de los demás, siento
que no queda mucho que ofrecer. Creo que no tengo nada más que ofrecer. Cierro
mis ojos y solo deseo que haya alguien, que me recuerde lo que era, lo que soy.
Yo no
ofrecía nada en aquel entonces, yo, ofrecía todo. Soy consciente que podía
rozar los extremos sin pensarlo y eso me hacía feliz, pues si yo te amo, no te
ofrezco una vida color de rosa, ni viajes liberadores de rutinas, un día de
aventura o una semana de olvido. Yo solo puedo ofrecerte una vida multicolor,
llena de rutinas que amemos, aventuras en cada día que estemos juntos y olvidar
solo lo no tan bueno. Yo te ofrezco ser constante en mi devoción por ti,
estabilidad en cada momento que la necesites, amor cuando mas desolado te
sientas, cariño cuando quieras juguetear como niño, paciencia cuando el camino
se ponga difícil, perseverancia para poder disfrutar la vista desde la cima al
final del día, comprensión cuando ni tú te la tengas y abrazos de esos que te
dejan sin aliento. Yo, si te amo, me ofrezco completa, en todo sentido y sin
remordimientos.
Ahora
solo queda esperar, tratar de no sentirme como otros quisieron, solo sentir lo
bueno y dejar ir lo malo, confiar, ser paciente, estar en paz conmigo misma y
con el corazón listo para ese día en el que llegues a mi vida y me enseñes, me
recuerdes quien soy.
