No sé que hacer sin ti, le dije a tu recuerdo. Me levante y caminé sin rumbo. Cuando de repente así, sin más, un ángel vino a mi. Su nombre, Aidan, sonrió y dijo tengo un mensaje para ti, al perderme en su sonrisa te vi, parecía sueño pero fue realidad.
Besaste mi frente como si fuera un adiós pero era un hasta siempre, me voy, pero no del todo dijiste, quedo en cada persona que tocó partes de mi vida en cada paso que di antes y durante estuve junto a ti. Quedo en lo que formamos tu y yo, lo que anhelamos con el corazón y llegó como bendición, en todo con lo que nuestras mentes soñaron y hombro a hombro logramos con arduo trabajo.Si fuera tú, lloraría, reclamaría al cielo porque a mí, me derrumbaría en medio de mi soledad y me haría polvo, me sentiría la mujer mas desdichada en esta tierra y te amaría aún mas de lo que llegué a amarte cuando estabas aquí, todo esto para luego limpiar mis lágrimas, quitar el polvo y levantar mi cabeza bien alto, como queriendo verte una vez mas, porque tú no querrías que mi desdicha fuera eterna como la falta de tu presencia, tú querrías que te recordara pero no que viviera en el pasado. Tú me dirías vive que aún hay tiempo, corrige lo que haya que corregir y vive intensamente, busca consuelo aún cuando no te sientas digna de él, has lo que tengas que hacer pero sobre todo ama, ama hasta mas no poder y no olvides de dejarte amar también.Sonríe mi amor, sé tu mismo, vuelve a volar, solo o acompañado, guarda mi recuerdo para cuando lo necesites, mas no vivas de él. Ama esos pedazos de mi que todavía puedes acariciar con tus manos y a ese amor que sientes no tiene a donde ir, enséñale el camino de regreso a donde siempre perteneció, a esos pares de ojos para quienes serás su único y mas grande amor como lo fuiste para mi, que te verán con admiración y se sentirán orgullosos de ser parte de ti así como un día yo me sentí.Mientras te ibas de mis manos sentí ir parte de mi, abrí mis ojos y lo vi, tenia miedo a perderte hasta de mis pensamientos, ahora el horizonte no parece tan borroso y todo está donde debe estar, mis pies decididos y con confianza, empezaron a andar sabiendo que no miraría atrás, pues siempre de una manera u otra estarías en cada paso de mi caminar escuchándote decir: Confía, no temas a ser feliz, confía y espera, espera el día en que mi presencia recuerdo sea y tú vivas en paz con él. Solo... confía.
