Nuevamente es de noche y este vacío sigue llamándote solo a
ti. El día es mas largo y desde que amanece parece despertar solo para
alejarnos y hacernos caminar en direcciones opuestas, pasar las horas aún mas
lejos, más distantes de lo que ya estamos, haciendo mas evidentes las murallas
y prejuicios que están dividiendo o impidiendo esto ser.
Llega la noche con las incertidumbres a flor de piel y ese
repentino reclamo del porque no dejas saber que respiras aunque sea a medias,
porque no dices que el frío ya llego hasta tus huesos y no queda ni una gota de
calor que compartir, porque no enfrentar la verdad y compartirla aunque me haga
partir.
Pasa la noche y mis sentidos que tanto te añoran se deleitan
al verte en mis recuerdos, mi piel ya penas te recuerda y mi corazón se aferra
a ese último latido que compartimos.
Cae la lluvia pero ya no todo es tan claro como antes y la
ilusión definitivamente se ha mudado, pero el sentimiento y las ganas siguen de
este lado del muro, esperando no tan pacientemente pero esperando, que
regreses, derribes muros, miedos y llenes este vacío, este lugar, que solo tú
puedes ocupar, este lugar donde solo tú perteneces, para que al llegar la
mañana aún cuando el día logre su objetivo, la noche sea cómplice de lo que fue
planeado en vidas pasadas y ahora es realidad.
