Y aquí me tienes, en silencio, desconectada de todo medio por el que te puedas comunicar para no esperar algo que no va a llegar. Ni una llamada, ni un mensaje... Nada.
Sentada en este pequeño universo, donde la burbuja solía ser de acero, trato de aferrarme a esos momentos en los que a oscuras y con música de fondo nos perdíamos a besos y nos reecontrábamos en cada caricia. Bendita locura del no medir las consecuencias, del no tener miedo al final aunque este fuese inevitable.
Aquí, acostada observando mis manos que en un recuerdo muy lejano todavía sienten tu calor, mi muñeca que fue esclava de tu tiempo, mis brazos que siempre están faltos de tí y todo mi ser que anhela un último suspiro, un último beso y un para siempre junto a tí.
