Solo frente a algo que no logra entender, parado viendo al vacío porque se supone ahí está parte de él, mas confundido que nunca, con ella jugueteando con sus sueños y todo lo que lo hace ser lo que es, con sus brazos a sus costados como señal de que se daba por vencido en una lucha que no había librado porque no tenia que hacerlo. Con un nudo en la garganta, en sus ojos lagrimas que todavía no caen, tratando aún así de sonreírle a esta vida con toque de “locura divina” que ama acompañe sus días.
Así le soñé, desperté y ella estaba frente a mí, viéndome fijo, como si admirara su más valioso tesoro, me sonrió y dijo: ya nada puedes hacer… furiosa le contesté que había mucho por hacer, que él nunca estaría solo porque yo no le dejaría, con un gesto maternal jugueteó con mi pelo y repitió lentamente: ya nada puedes hacer, de pronto mi buen amigo el sueño me acompañó a descubrir el porqué.
Ahora era yo quien estaba junto a él, yo quien le acompañaba y por alguna razón esto le incomodaba, quise hacerle reír pero solo logré opacar aún mas su sonrisa ya cansada, agaché la cabeza y al levantarla nuestras miradas se unieron, no necesité de palabras, entendí todo, aun cuando su boca no articuló palabra alguna escuché claramente su vos pidiéndome que me fuera porque no era yo quien podía hacerle sonreír nuevamente, no entendí sus razones pero obedecí, en mi camino de regreso ella volvió y me dijo al oído: ves que nada puedes hacer.
Desperté y ahí estaba junto a mi, se levanto le detuve y fue cuando le pedí que no me dejara sola, que me acompañara y desde ese día lo hace, platico con ella y me enseña lecciones que nadie puede enseñar mejor, me cuenta el porqué de mis lagrimas y me ayuda a entender lo que pasa, dice que ella es creada por esa dupla, me cuenta que ella hace llorar a los ángeles, porque no hay peor sentimiento que ella misma… no hay nada peor… que la tristeza, pero siempre me recuerda, que algún día se irá aunque no para siempre pues en ocasiones regresará, me consuela susurrando que nunca será mas fuerte que mi amor o mi Fe, con esto, ella me enseña a vencerla... a evitarle y a como pasar de lejos sin saludarle, porque aunque esté a gusto conmigo, ella es solo algo pasajero, es solo algo que nunca debió suceder.