Después de un día un tanto lleno de rarezas, ya llegando al final muy cómoda viendo un programa de televisión (muy popular por cierto) me pusieron a pensar, a reflexionar mejor dicho, estaba basado en un solo tema, una pregunta, que yo ya había contestado hace tiempo pero que hoy, casi un año después mi respuesta resulto ser completamente distinta (y lo sé porque también lo había escrito), la pregunta fue: ¿Si supieras que hoy sería el último día de tu vida, como lo pasarías?. Yo sin pensarlo dos veces dije… con él.
Si, contigo, me imaginé todo… te llamaría y te pediría unos minutos de tu tiempo, creo que aceptarías y al vernos... al saludarte... te abrazaría y haría una muy pero muy corta oración por lo que pase (porque una oración corta? para no prolongar el abrazo y ponerte a pensar de mas), si se pudiera, si me animara, te pediría que hiciéramos el viaje al lago (te acuerdas… ese que ya teníamos planeado?) claro, para no desaprovechar el permiso que ya me habían dado, si aceptaras, después del viaje hablando de cosas que no tienen que ver ni contigo ni conmigo, llegaríamos al lugar, seguramente comerías algo y yo (como siempre) solo te observaría tratando de que no lo notaras, mientras empezaría a contarte todo lo que no te haya dicho, sobre lo bien que me va en los estudios ( tu con cara de asombro) y yo te explicaría lo fascinante que ahora me resulta el mundo de los negocios (con un tono sarcástico claro), que en estos días ando de entrevista en entrevista para conseguir un trabajo y asi complacer a mi papá; que todos los días veo como buscas saber un poco de mi… sin olvidar revisar bien por si acaso se me ocurre esconder todo en otro lugar, te contaría como poco a poco he dejado de pensarte y cuanto me sorprende cuando me doy cuenta de eso, te comentaría como perdí la habilidad de recordar tu olor, te dejaría saber cuanto he cambiado y moriría de la risa viendo tu cara de desaprobación por las cosas que he hecho (cosas que antes ni se me hubieran ocurrido) de cómo me robaste el corazón no deja de hablarme de ti y esa noche bajo la lluvia, te confesaría que siempre lo supe, que lo sé y que no te culpo, que nunca te he deseado nada malo y nunca lo haría, que no sé como sigues siendo el mismo (pero no de esa manera, sino de la manera que antes lo fuiste) que la única persona a la que culpo por lo que pasó es a mi misma.
Te contaría como sonrío recordando nuestro casi arresto esa madrugada, nuestro abrazo eterno, la forma en que me viste esa vez y por esa única vez (cuál? Te preguntarás, no te preocupes creo que ni cuenta te diste), también recordaría como si te supe decir lo de las estrellas juntas, la navidad que fuimos de compras con mi mamá, casi un año después ver tu cara al probarte la camisa que había escogido para ti… esa que fue hecha solo para ti, que según tu es carísima pero que después de tanto renegar igual y la compraste, haría una pausa y pensaría en voz alta que solo una vez te vi con ella puesta. Y te confesaría como no solo sonrío por las cosas que he vivido y he visto junto a ti, sino que también sonrío, porque sé que tú sonríes todos los días, imaginando hasta esa mirada de satisfacción que siempre pones cuando lo haces y porque estoy más que segura que eres feliz. Luego de mi monólogo que seguro terminaría con mis lagrimas mezclándose con mi sonrisa y con tu rostro serio con el signo de interrogación en la frente preguntándote (en tu mente) donde están las alas?, como es que posible que no haya cambiado?… yo te diría, si he cambiado y te repito no sé donde las dejé, luego te diría que es tiempo de regresar, en el camino de regreso tu estarías callado, distante y yo dejando a un lado la pena iría cantando (o intentando hacerlo) la canción de la radio, llegaríamos al lugar de donde partimos y te diría un simple… te cuidas… así sin mas me marcharía y sin necesidad de decirte algo, sabrías que sería la última vez que me verías.
Volviendo a la realidad… en el momento que te proponga la idea, tu me dirías, lo siento, es miércoles , estoy de planta no puedo salir, yo te diría ayy es cierto lo olvidé, bueno (encogiendo mis hombros diría) nada, fue bueno verte, te cuidas y me despediría con un abrazo y así sin mas me iría, tu volverías a tu vida y yo sin decirte nada me iría justificando mi cobardía con la excusa de que no me gusta que alguien haga las cosas solo por compromiso, sino porque realmente lo quiere hacer y me iría tranquila.
Ya volviendo (pero en serio) a la realidad y siendo honesta (muy honesta) sé que si hoy fuera mi ultimo día de vida, jamás le molestaría, es demasiado para mi enfrentarme con el que pasaría si…?. Entonces tomaría papel y lápiz, mi carro, manejaría por aproximadamente una hora (ya que si busco mi lugar preferido perdería 4 horas) y luego sentada en la arena, con la inmensidad del océano como testigo escribiría varias cartas todas de agradecimiento, ocho de ellas especificando que libro le corresponde a quien, y por supuesto escribiría mi ultima carta para él esta sin necesidad de decir que libro le corresponde, ya que él personifica para mi el título del mismo. Al terminar observaría todo detenidamente por una última vez, regresaría a mi casa y dejaría que el día terminara de ser y en ese ultimo momento sé que al fin tendría la seguridad de que todo lo que pasó fue lo mejor y mi ultima sonrisa (como todas) seria pensando en él.
El programa que veía no sé ni como termino, media hora después todo lo anterior estaba escrito en más o menos 2 páginas en tinta rosada y yo como siempre agradecida con Dios porque justo cuando empezaba a olvidar, me hizo recordar y me ayudó a entender todo un poco más.
Si, contigo, me imaginé todo… te llamaría y te pediría unos minutos de tu tiempo, creo que aceptarías y al vernos... al saludarte... te abrazaría y haría una muy pero muy corta oración por lo que pase (porque una oración corta? para no prolongar el abrazo y ponerte a pensar de mas), si se pudiera, si me animara, te pediría que hiciéramos el viaje al lago (te acuerdas… ese que ya teníamos planeado?) claro, para no desaprovechar el permiso que ya me habían dado, si aceptaras, después del viaje hablando de cosas que no tienen que ver ni contigo ni conmigo, llegaríamos al lugar, seguramente comerías algo y yo (como siempre) solo te observaría tratando de que no lo notaras, mientras empezaría a contarte todo lo que no te haya dicho, sobre lo bien que me va en los estudios ( tu con cara de asombro) y yo te explicaría lo fascinante que ahora me resulta el mundo de los negocios (con un tono sarcástico claro), que en estos días ando de entrevista en entrevista para conseguir un trabajo y asi complacer a mi papá; que todos los días veo como buscas saber un poco de mi… sin olvidar revisar bien por si acaso se me ocurre esconder todo en otro lugar, te contaría como poco a poco he dejado de pensarte y cuanto me sorprende cuando me doy cuenta de eso, te comentaría como perdí la habilidad de recordar tu olor, te dejaría saber cuanto he cambiado y moriría de la risa viendo tu cara de desaprobación por las cosas que he hecho (cosas que antes ni se me hubieran ocurrido) de cómo me robaste el corazón no deja de hablarme de ti y esa noche bajo la lluvia, te confesaría que siempre lo supe, que lo sé y que no te culpo, que nunca te he deseado nada malo y nunca lo haría, que no sé como sigues siendo el mismo (pero no de esa manera, sino de la manera que antes lo fuiste) que la única persona a la que culpo por lo que pasó es a mi misma.
Te contaría como sonrío recordando nuestro casi arresto esa madrugada, nuestro abrazo eterno, la forma en que me viste esa vez y por esa única vez (cuál? Te preguntarás, no te preocupes creo que ni cuenta te diste), también recordaría como si te supe decir lo de las estrellas juntas, la navidad que fuimos de compras con mi mamá, casi un año después ver tu cara al probarte la camisa que había escogido para ti… esa que fue hecha solo para ti, que según tu es carísima pero que después de tanto renegar igual y la compraste, haría una pausa y pensaría en voz alta que solo una vez te vi con ella puesta. Y te confesaría como no solo sonrío por las cosas que he vivido y he visto junto a ti, sino que también sonrío, porque sé que tú sonríes todos los días, imaginando hasta esa mirada de satisfacción que siempre pones cuando lo haces y porque estoy más que segura que eres feliz. Luego de mi monólogo que seguro terminaría con mis lagrimas mezclándose con mi sonrisa y con tu rostro serio con el signo de interrogación en la frente preguntándote (en tu mente) donde están las alas?, como es que posible que no haya cambiado?… yo te diría, si he cambiado y te repito no sé donde las dejé, luego te diría que es tiempo de regresar, en el camino de regreso tu estarías callado, distante y yo dejando a un lado la pena iría cantando (o intentando hacerlo) la canción de la radio, llegaríamos al lugar de donde partimos y te diría un simple… te cuidas… así sin mas me marcharía y sin necesidad de decirte algo, sabrías que sería la última vez que me verías.
Volviendo a la realidad… en el momento que te proponga la idea, tu me dirías, lo siento, es miércoles , estoy de planta no puedo salir, yo te diría ayy es cierto lo olvidé, bueno (encogiendo mis hombros diría) nada, fue bueno verte, te cuidas y me despediría con un abrazo y así sin mas me iría, tu volverías a tu vida y yo sin decirte nada me iría justificando mi cobardía con la excusa de que no me gusta que alguien haga las cosas solo por compromiso, sino porque realmente lo quiere hacer y me iría tranquila.
Ya volviendo (pero en serio) a la realidad y siendo honesta (muy honesta) sé que si hoy fuera mi ultimo día de vida, jamás le molestaría, es demasiado para mi enfrentarme con el que pasaría si…?. Entonces tomaría papel y lápiz, mi carro, manejaría por aproximadamente una hora (ya que si busco mi lugar preferido perdería 4 horas) y luego sentada en la arena, con la inmensidad del océano como testigo escribiría varias cartas todas de agradecimiento, ocho de ellas especificando que libro le corresponde a quien, y por supuesto escribiría mi ultima carta para él esta sin necesidad de decir que libro le corresponde, ya que él personifica para mi el título del mismo. Al terminar observaría todo detenidamente por una última vez, regresaría a mi casa y dejaría que el día terminara de ser y en ese ultimo momento sé que al fin tendría la seguridad de que todo lo que pasó fue lo mejor y mi ultima sonrisa (como todas) seria pensando en él.
El programa que veía no sé ni como termino, media hora después todo lo anterior estaba escrito en más o menos 2 páginas en tinta rosada y yo como siempre agradecida con Dios porque justo cuando empezaba a olvidar, me hizo recordar y me ayudó a entender todo un poco más.